Por una distro universal para Educación

No hace mucho envié una editorial relativa al tema que voy a tocar hoy, que escoció bastante pero a la vez hizo recapacitar a muchos. Y es que pesar de que no hay muchas pruebas, hay bastantes evidencias de corrupción y favores alrededor de los partidos y políticos que gobiernan en algunas comunidades autónomas en este país llamado España y del cual a menudo me dan ganas de bajarme antes de llegar a la siguiente estación.

En Andalucía en su día se habló de Sandetel, que supongo que nadie lo conocerá pero que podéis satisfacer la curiosidad es este su link.

¿Y recuerdan la distribución Linex de la Junta de Extremadura? ¿No la conocísteis? Fue la pionera en esto de personalizar una distro madre, como Debian y adaptarla a una determinada comunidad, en este caso la extremeña. Podéis bichear es este otro  link para que penséis un poco más, el por qué en su día hablé del chollo de las distros autónomas.

En realidad es una mezcla de matemáticas y razón pura, sin disfraces. Si un partido corrupto gobierna, lo extraordinario es que no exitiera corrupción porque ésta implica todas la áreas donde ese gobierno mete sus sucios tentáculos. Y España es un país donde los sucios tentáculos manejan todos los hilos, porque la mayoría de la sociedad, tiernos borreguitos, son más bien imbéciles y les gusta ser dirigidos por los lobos. Pero no todos somos iguales de idiotas ni votamos por semejante bazofia que a veces se visten de pijos y otras con chaqueta de pana.

Con este preámbulo, vamos a zambullirnos en una cuestión, que puede parecer una idea peregrina pero pienso que sería lo más razonable. ¿Por qué no crear una super distribución GNU/Linux, basada en Debian por ser el sistema más estable y tener la mayor cantidad de software y por ser considerada por esos motivos como la distribución universal?

Hay muchos factores en juego que ratificarían esa idea. Debian es de lejos, la distro más estable, con paquetes de software sólidos y muy probados. Tiene, además, la mayor documentación junto a Arch que hay en la red y posee una enorme comunidad de ayuda; algo más que idóneo para solventar posibles dificultades en su uso.

Esta distribución GNU/Linux goza de una cantidad de programas destinados a la educación que no tiene parangón con las demás. Y no sólo brilla en esa materia, sino en juegos, ofimática, gráficos y un largo etcétera. De hecho incluso a la ingente cantidad de software educativo, se le pueden añadir muchos más con paquetes como KDE Edu, que es una suite completa de programas y múltiples herramientas.

Debian es un sistema que puede ser usado en la rama educativa desde niños, pasando por adolescentes y adultos. Tiene herramientas de sobra para satisfacer toda la demanda que pueda tener un colegio o instituto. Todo en una plataforma estable y dura como un roble.

Ahora planteo otro asunto que parece delicado. ¿Merece la pena modificar y personalizar una distro con motivos locales para hacerla propia de una determinada región? En mi modo de ver es algo completamente superfluo e inútil. Toda acción a tomar en un desarrollo debe de ser para crear/mejorar herramientas y software. Poner farolillos y banderolas puede hacerlo cualquiera y además de ser algo baladí supone un gasto más que considerable de un presupuesto que sale del bolsillo de la ciudadanía. Atención: No estoy criticando que se contrate personal cualificado para esta labor, un informático tiene derecho a trabajar y recibir un sueldo por su labor, me refiero a que lo que conocemos, se está tirando el dinero en proyectos que ya nacen muertos. Seamos francos, hay distribuciones autonómicas que viven, otras que sobreviven y algunas que llevan años enterradas con una pesada cruz y también hay muchos sinvergüenzas que se ha aprovechado del descontrol legislativo para forrarse.

También es cierto que hay proyectos ilusionantes y bien hechos en algunas comunidades. Lo que no entiendo el por qué disfrazar las distribuciones del traje regional.

Una posible distribución universal para la educación, como Debian, sería utilizada por todas las comunidades autónomas, y el proyecto debería ser mantenido y desarrollado por contratos de personal especializados en TIC (tecnologías de información y comunicación) seleccionados en concursos públicos que además de ese control, trabajara explorando nuevas herramientas y software destinados al bien común. En otras palabras, menos personalizaciones patrióticas y más innovación. Los niños y jóvenes no quieren ver banderas por doquier y logotipos patrios, sino cosas que funcionen y que además sea algo atractivo.

Y como no, se necesita que los profesores tengan un mínimo conocimiento acerca de las TIC y el software libre. No es necesario que sean unas mentes privilegiadas, tan sólo que sepan, por ejemplo, de la existencia de un documento .doc que se abre con Libreoffice, o que para ver un .pdf no es necesario instalar Adobe y que para trabajar con una hoja de calculo no hace falta tener el Office de Microsoft. Hay que instruir a los jóvenes que el formato .doc y .xlsx son propietarios y que es hora de ir abandonándolos.

Pero claro, estamos hablando de opensource y es tentador modificar una distribución y adaptarla al gusto. Sin embargo creo que debemos pararnos a pensar un momento .. ¿merece la pena? ¿No es preferible tener una dedicada y especializada para ser usada por todas las comunidades?

No debemos alentar un espíritu patriótico, sino intelectual. Un espíritu que esté preparado para un futuro innovador, accesible y asequible que esté en manos de todos. Una educación que promueva la alentadora filosofía de la libertad del código y la forma participativa y solidaria que envuelve GNU/Linux y el software libre.

 

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