Llevo un mes sin KDE Plasma, ¿que me pasa, doctor? (Leer post)

Llevo desde mis inicios en la computación usando KDE desde que era una calca de CDE.

En efecto, ya ha llovido mucho desde entonces, y recuerdo con nostalgia aquel KDE 3.5 que era simplemente un escritorio rápido, versátil y el más pulido de la época. Se comía a GNOME ‘con papas’ a pesar de su licencia algo restrictiva.

El hecho de sentirme ante un escritorio tan esplendoroso y la aparición de un GNOME tosco y feíto me llevó  a alardeadas y calienturientas discusiones con los usuarios del gnomo totalmente vanas, infrucíferas e inútiles. En aquellos momentos era un radical defensor del escritorio K .. hasta que hace años, con la aparición de KDE 4, entendí que habían algunas alternativas que, aunque no tan vistosas, eran más estables y sobre todo, más ligeras.

Con la llegada de Plasma 5 retomé el uso de KDE dado que superaba a la versión 4 en gran escala cualitativa y cuantitativa. Plasma KDE ya no era un devorador de recursos del sistema y el escritorio por defecto era sumamente sencillo, sin distracciones y eternos arranques. Este hecho atrajo a bastantes usuarios de GNOME, quienes enfadados por el abandono de Unity por parte de Canonical quisieron probar lo nuevo de KDE.

Si vivísteis la época de finales de los 90 y principios del 2000 nadie imaginaría que los usuarios de GNOME se hubiesen decantado por KDE. Eran dos comunidades enfrentadas históricamente que llevaban a persistentes flames en blogs y foros. Está habiendo lo que siempre debió de imperar: Tolerancia. Y mirad que yo poca tolerancia tenía, por no decir ninguna. De esto puede dar fe mi buen amigo Balta de KDEBlog. Balta, siendo usuario y fan de KDE jamás participó en flames contra otros escritorios. Yo no puedo decir lo mismo.

De todas formas la dicha, aunque tarde, es siempre buena. Como decía, la aparición de KDE  4 me hizo entender que luché contra unos molinos de viento que eran espejismos de mis frustraciones. KDE 4 cuando vino al mundo venía con más defectos que virtudes. Una llegada que fue como un despojo de ideas confusas sin pies ni fundamentos. Cuando llegó a ser estable ya era demasiado tarde, otros escritorios como GNOME habían tomado la delantera y lo sobrepasó con valía propia.

Años después vino el cambio más trascendente desde la versión 3.5: Plasma KDE 5. Y es que el escritorio pasó de ser un dinosaurio del Paleolítico a un ave ligera con un gran panorama de futuro.

Plasma pudo dar el salto y situarse de nuevo en las alturas, codo con codo con el otrora enemigo número uno, GNOME. KDE supera a GNOME en atracción visual y ligereza, de igual modo que GNOME supera a Plasma KDE en estabilidad y robustez. Y así debemos verlo, sin flames, sin enfados, sin vanas discusiones.

Pero ¿quien me iba a decir a mi que iba a pasar tan larga temporada sin KDE y sin GNOME? Reiros, pero estar un mes sin KDE es algo épico en mi dilatada historia gnulinuxera. ¿Hay culpables? Por supuesto, señalo a dos distribuciones, Makulu Linux y Mint Tara .. es de tarados. Estas dos ‘malditas’ distros me han alejado de mi amado Plasma KDE.

En efecto, me decliné por Cinnamon, pero ojo, no a su interfaz vanilla, sino a las posibilidades camaleónicas que tiene este escritorio sabor Canela. Cinnamon, no olvidemos, es una bifurcación de GNOME-SHELL, un aprendiz de mago que ha superado a su maestro.

Y como digo, el escritorio nos permite personalizarlo tanto que nos dará la impresión de caminar por distintos sistemas operativos. Vaya por delante que la mejor inclusión de Canela que he visto ha sido en Makulu Linux, algo sencillamente imponente. No es que digamos que Cinnamon sea un entorno ligero pero sí innovador e irresistiblemente atractivo.

Hay que ver la que tiene liada Clément Lefèbvre. Es de locos, a este pasó dejará Canonical como un quiosco de chuches.

Ay amigos de KDE .. no considerad esto como una traición porque en verdad se que volveré a Plasma pasado un tiempo. Quizás cuando aparezca KDE Neon sin un Ubuntu del Terciario. O quizás no me decida a instalarlo porque la larga espera me ha desanimado tanto que la ilusión se esfumó.

El amor es mutuo y volveré a retomarlo pero quiero saborear otras cosas buenas que son igualmente libres y agradables.

Pero de momento Cinnamon me ha conquistado.

 

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