¿Que nos hace tan distintos a los gnu-linuxeros?

Aquella persona que es usuaria de Windows o MacOS, tiene un concepto práctico del uso de su sistema. Toma el control de su software, navega, juega, se dedica a sus hobbies favoritos, dedican gran parte de su tiempo en desinfectar y evitar infecciones, es decir, tienen una dedicación  pragmática de su PC. Pero ¿ y el usuario de GNU/Linux?

El usuario de GNU/Linux toma el control (total) de su software, navega, juega, se dedica a sus hobbies favoritos, tal como aquel que usa Windows o Mac, pero existe una diferencia abismal: El usuario de GNU/Linux es menos pragmático y el concepto de sistema operativo toma un nuevo cariz. Ahora lo explico.

Esa disparidad de principios choca contra el usuario de Windows o Mac en que el de GNU/Linux tiene la ingente necesidad de mostrarle al mundo que hace uso de un sistema operativo que es radicalmente distinto a Windows y algo parecido a Mac pero de fuentes abiertas. Quizás no hayáis caido en esto pero el tema que planteo es así.

Todos hemos pasado en algún momento de nuestra vida cibernética por el desdichado mundo de Windows, y algunos también -como en mi caso- por MacOS. Y todos hemos tenido tanto buenas experiencias como otras terribles.

Los comienzos con Windows eran emocionantes. Todo nos parecía algo maravilloso, desde el navegador Internet Explorer hasta el liberador de disco, pasando por el juego del Solitario. Sin embargo, el concepto de maravilloso iba cambiando con el tiempo al término de pesadilla por las vulnerabilidades y pantallas azules del rigor mortis –Requiescat in pace-.

Por otra parte, si al comenzar a conocer por primera vez Windows nos pareció algo atractivo, ¿como te sentirías al aterrizar en MacOS? Es difícil de describir porque la apariencia de Mac es terriblemente bonita, es algo simplemente excitante.

A nivel de gráficos, MacOS descata sobremanera; su escritorio es imponente, con su famoso dock, el navegador de archivos Finder, el navegador web Safari, el lanzador de aplicaciones Launcher, con su impresionante presentación de programas en vista de iconos. Todo nos parecerá un nuevo mundo con muchísimas atracciones hasta que .. te das cuenta que el sistema de rápido no tiene nada, que los precios del software son hinchados, excesivos, que los paquetes ocupan mucho espacio y que necesitas un equipo con especificaciones considerables de RAM y un procesador insufrible.

Esta introducción con Windows y Mac es absolutamente necesaria.

En el mundo de GNU/Linux suele ocurrir todo lo contrario a las experiencias de Windows o Mac. Cuando recién llegas, todo es confuso e incluso puede parecer complicado en algunos momentos. Sin embargo, una vez conocidos algunos elementos, como puede ser el centro de software, el panel de control y el menú con la implicación de los distintos programas, e incluso conocer la jerarquía de los directorios, te darás cuenta que lo maravilloso que es este sistema operativo, y que sobre todo, cuanto más conoces, más te gusta. Notarás que si otros sistemas te defraudan por las vulnerabilidades e inseguridad y otros por su lentitud y exceso de consumo tanto de recursos físicos del sistema como monetario, con GNU/Linux te sentirás cada día más atraído. ¿Por qué? ¿Por qué los gnu-linuxeros nos sentimos así?

Son varios factores. Yo creo que la primera razón es que cae el mito de que GNU/Linux es inaccesible y difícil de usar. Porque si esto hace muchos años tenía mucho de verdad, hoy el uso del sistema del pingüino es razonablemente sencillo y en muchos aspectos se facilita mucho más al usuario de GNU/Linux la instalación de software centralizado en una aplicación, y sobre todo gana en el tema de seguridad. Así que, desaparecido ese mito, sentimos la necesidad de decir: “ea, ya tengo GNU/Linux”.

También hay una pequeña parte de la población internauta que tiene una idea, bastante fundada, que GNU/Linux es un sistema de hackers, y la mejor plataforma de redes. Eso es cierto, GNU/Linux es el mejor medio para realizar pruebas de penetración de redes y seguridad. Por ese lado, muchos presumen, unos de sus habilidades y otros de lo mismo sin ser muy hábiles. Y es que algunos piensan aún que hablar de GNU/Linux es piratear. Recuerdo hace tiempo que, dentro de la jerga del soporte y asistencia de Microsoft, la palabra “Linux” estaba vetada de su diccionario. Y es que Microsoft siempre ha amado a GNU/Linux, esto no es nuevo. Un amor puro y desinteresado como el de Trump y Melania.

Otro aspecto que nos diferencia es la curiosa necesidad de “evangelizar” y transmitir lo que hemos aprendido. El hecho de tener un sistema operativo descendiente del mítico UNIX nos hace sentir satisfechos y orgullosos.

Sí, he dicho bien, estamos orgullosos de tener un sistema libre que no está expuesto servilmente como Windows o MacOS a las órdenes de ninguna empresa privada. Orgullosos y satisfechos de poder levantarnos por la mañana sin la necesidad de escanear el sistema en busca de virus ni de cerrar ventanitas advirtiendo y amenazando que el software que usas es ilegal o es legal pero caducó la licencia. Una licencia que prácticamente nadie paga porque acude a sospechosos programitas/crack que no son más que spywares. Sí, estamos orgullosos de no tener esa necesidad, y a la vez necesitamos comunicar al mundo que hay una mejor alternativa a sistemas operativos privativos, un sistema operativo que funcionará sin cracks, ni seriales, sin tapujos ni oraciones.

Lo que ofrece GNU/Linux no lo hace ningún otro sistema operativo. Te da un mundo nuevo de posibilidades, una plataforma flexible que se adapta a cada necesidad, un lugar seguro, personalizable y sin pedirte ni un céntimo. ¿Pueden otros decirte eso? ¿No es cierto que te obligan a aceptar ser esclavo de las restricciones? Windows y Apple tienen clientes. GNU/Linux tiene usuarios.

Quiero que tú, usuario de Windos o de Mac, no te sientas humillado por mi palabras, sino esperanzado. Quiero que pruebes tú mismo cómo cambiando a GNU/Linux estarás conmigo y compartirás mis sentimientos. Comprobarás que esto es mucho más que un sistema operativo, porque GNU/Linux es, además de eso, magia y una senda de libertad que gozarás desde el primer día.

 

Comentarios de Facebook
Un comentario Añade el tuyo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *